La teoría ética de Kant

Immanuel Kant

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Nació el 22 de abril de 1724 y murió el 12 de febrero de 1804. Por tanto, su vida transcurrió durante el siglo dieciocho, la época de la Ilustración.

Nació y vivió en la ciudad de Könisberg (hoy se llama Kaliningrado), en la antigua Prusia (hoy Rusia).

Durante toda su vida adulta fue profesor de Filosofía y se dedicó a enseñar e investigar.

Pensador original, sus teorías revolucionaron la Filosofía en general y la Ética en particular.



Introducción

Las teorías éticas griegas que hemos estudiado, especialmente las de Epicuro, Aristóteles y el utilitarismo, se ocupan de una pregunta central:
¿Qué nos conviene? ¿Qué es lo bueno?
Es cierto que esta ha sido una de las preguntas con las que hemos empezado el curso:
¿Qué cosas son buenas? ¿Qué acciones o decisiones nos hacen felices?
Pero no ha sido la única. El adjetivo "bueno" también se aplica a las personas:
¿Qué hace a una persona buena? ¿Cuándo decimos de alguien que es buena persona?

Para entender a Kant, es importante entender que se trata de dos cuestiones diferentes:
  1. ¿Qué nos hace felices?
  2. ¿Qué nos hace buenas personas?

Ejercicio 1: Razona que una persona puede ser feliz siguiendo los planteamientos de Epicuro y sin embargo no ser una buena persona. ¿Se puede ser mala persona y ser feliz?

Ejercicio 2: Razona que una persona puede no ser feliz siguiendo los planteamientos de Aristóteles y sin embargo ser una buena persona. ¿Se puede ser buena persona y ser infeliz?

Ejercicio 3: Razona que una persona que sea virtuosa pues elige la felicidad para el mayor número de afectados y sin embargo no ser una buena persona.

La buena voluntad
Dependiendo de las circunstancias, la felicidad, entendida como logro del placer y ausencia del dolor, puede ser algo malo desde el punto de vista moral. Es perfectamente posible que alguien logre llevar una vida placentera y sea una mala persona.
Igualmente, dependiendo de las circunstancias, llevar una vida virtuosa no es sinónimo de ser buena persona. La prudencia, la valentía, la simpatía o la puntualidad son virtudes morales y sociales que pueden perfectamente poseer malas personas.
Parece que de cualquier cosa que pensemos que es buena, podemos encontrar circunstancias o situaciones en las que esa misma cosa sea mala. Dependiendo de quién, de cómo y de cuándo, algo que pensamos que es bueno puede también servir a un mal fin.
Ejemplos:
  • El dinero, el poder, el afecto de los demás.
  • El placer, el conocimiento, la virtud.

Cualquiera de ellos puede ser bueno o malo, dependiendo de las circunstancias. Una persona puede tenerlos y ser considerada una mala persona o no tenerlos y aún así ser buena persona.

¿Hay algo bueno con independencia de las circunstancias? Se trata de encontrar algo que:
  1. Si se tiene, ello te hace bueno, te hace buena persona (o al menos te hace mejor que si no lo tienes).
  2. Si no se tiene, ello te hace malo, te hace mala persona (o al menos te hace peor que si lo tienes).

Y esto con independencia de cualquier circunstancia. En cualquier caso, para cualquier persona, en cualquier momento o lugar, si tiene ese algo se es mejor persona que si no se tiene. ¿Qué es ese algo? Es la buena voluntad, la buena intención.

Según Kant, si una persona actúa con buena intención, ya sólo por esto decimos que es una buena persona. Y al revés, si descubrimos que una persona actúa con mala intención, ya sólo por esto decimos que es una mala persona. La intención con la que actuamos es el único factor a tener en cuenta a la hora de juzgar si merecemos la aprobación moral de los demás o su rechazo.
Una vez conocemos la intención con la que alguien ha realizado una acción, sabemos todo lo que es necesario saber para juzgar si ha sido buena o mala persona. Y nada que podamos saber antes o después, ninguna circunstancia, modificará nuestro juicio.

La cuestión ahora es: ¿qué es la buena voluntad? ¿cuándo tenemos buena intención?
Una manera de responderla es tratar de responder a lo contrario ¿qué es la mala voluntad?

La mala voluntad

Hay mala voluntad (mala intención) cuando quien actúa lo hace con el fin de:
  1. Dañar a otros por el puro placer de hacerlo
  2. Buscar el beneficio (o el placer) propio a costa del daño (del perjuicio) de otros.
  3. Buscar el beneficio (o el placer) de algunos (no necesariamente el beneficio propio) a costa del de otros.
  4. Dañar o poner en peligro a otros por no tomar las debidas precauciones (negligencia)

Kant agrupa todas estas acciones bajo un nombre común: acciones contrarias al deber. Es claro que estas acciones son justo lo contrario a lo que debemos hacer, son contrarias a nuestro sentido del deber.

Ahora que hemos aclarado un poco más en qué consiste la mala intención, podríamos pensar que tener buena voluntad consiste simplemente en no tener mala voluntad. Pero no es tan sencillo, piensa Kant. Consideremos el siguiente ejemplo:

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Persona A
Persona B
Al llegar a la caja del supermercado, decide comprar una tarjeta de ayuda a personas necesitadas.
Al llegar a la caja del supermercado, decide comprar una tarjeta de ayuda a personas necesitadas.
Tanto A como B han hecho una buena acción, pero ¿son A y B buenas personas?
Para responder a esta segunda pregunta debemos saber que intención ha tenido cada una de ellas.
La persona A vive en la ciudad donde está el supermercado, conoce a todos los que están comprando.
La persona B está de paso: ha entrado en el supermercado en una ciudad que está de paso hacia la playa.
Supongamos que A ha comprado la tarjeta porque:
  • otros lo hacen y quiere ser como ellos.
  • ha pedido una hipoteca y el director de la sucursal está detrás en la cola de la caja.
Supongamos que B no ha comprado la tarjeta por los mismos motivos que A.
¿Es B una buena persona?
Está claro que A ha comprado la tarjeta porque:
  • Quiere ser aceptado por sus vecinos. Si no le importase su opinión, quizá no compraría la tarjeta.
  • Quiere que le den la hipoteca. Si no necesitase el dinero, quizá no compraría la tarjeta.

¿Sabemos lo suficiente sobre B para juzgar si es una buena persona? Sigamos con el ejemplo:

Persona B
Persona C
Al llegar a la caja del supermercado, decide comprar una tarjeta de ayuda a personas necesitadas.
Al llegar a la caja del supermercado, decide comprar una tarjeta de ayuda a personas necesitadas.
Tanto B como C están de paso. No van a volver a ese supermercado, y aún así han hecho una buena acción.
La persona B disfruta ayudando a los demás. Se siente bien cuando lo hace.
La persona C no disfruta especialmente cuando ayuda. Es tímida y se siente incómoda cuando le dan las gracias.
¿Ayudaría B si no disfrutase con ello?
Quizá sí o quizá no.
C ayuda incluso cuando tiene que superar el mal rato de aceptar los agradecimientos de los demás.
¿Es B una buena persona?
¿Es C una buena persona?
¿Son B y C igualmente buenas personas?

Conclusiones

Kant nos diría que, si lo pensamos un poco, llegaremos a las siguientes conclusiones:
  1. La acción hecha por A, B y C es correcta, es conforme al deber.
  2. La persona A no es buena por haber comprado la tarjeta de ayuda, pues ha actuado movida por el egoísmo: compró la tarjeta esperando obtener un beneficio personal con ello.
  3. La persona B no es buena por haber comprado la tarjeta de ayuda si actuó movida por la inclinación: compró la tarjeta porque le gusta ayudar; si no le gustase quizá no ayudaría.
  4. La persona C es la única que podemos considerar buena moralmente: su intención no ha sido egoísta ni tampoco lo ha hecho por gusto, lo ha hecho porque es su obligación moral, porque es su deber moral.

Por tanto, la respuesta de Kant a la pregunta ¿cuándo tenemos auténtica buena intención? es: sólo cuando nuestra intención es cumplir con nuestro deber. Por el contrario, nuestra intención no es completamente buena, aún cuando actuemos correctamente, cuando actuamos movidos por el interés personal (egoísmo) o porque nos guste hacerlo (inclinación).

Ejercicio 4: construye una situación diferente con tres personas que tengan intenciones similares a las del ejemplo.



Obligaciones

Una vez que hemos aclarado que la buena voluntad consiste en cumplir con nuestro deber, la pregunta ahora es: ¿cuál es nuestro deber? ¿cómo podemos saber cuál es nuestra obligación? ¿Qué es una obligación? ¿Cuándo se tiene? Veamos tres clases de obligaciones.

Obligaciones personales

Considera los siguientes ejemplos:
  • Mi profesor nos ha puesto un examen obligatorio a toda la clase.
  • Mis padres me obligan a llegar a casa antes de las once.

En estos dos ejemplos, personas concretas nos ponen obligaciones por el hecho de ser alumnos o de ser hijos suyos.
Tendremos estas obligaciones mientras sigamos bajo su autoridad, dejaremos de tenerlas cuando no estemos bajo ella.
Y aunque tengamos estas obligaciones, no estamos forzados a cumplirlas. Somos libres de hacer o no el examen o de llegar a una hora o a otra.
Pero si las incumplimos, habrá consecuencias en nuestra contra: quizá suspendamos o tengamos un castigo.

Obligaciones sociales

Considera ahora estos ejemplos:
  • En la procesión, todos los cofrades tienen la obligación de vestir el hábito de su cofradía.
  • Todos los miembros de la asociación tienen la obligación de pagar la cuota.

En estos ejemplos, son grupos sociales (una cofradía, una asociación, etc.) los que ponen obligaciones a quienes quieren formar parte de ellos. Estas obligaciones se basan en la costumbre o en la autoridad que tengan quienes dirigen esos grupos.
Tendremos estas obligaciones mientras seamos miembros de estos grupos sociales, dejaremos de tenerlas cuando no seamos miembros de esa cofradía o de esa asociación.
Y aunque tengamos estas obligaciones, no estamos forzados a cumplirlas. Somos libres de vestir como queramos o de no pagar.
Pero si las incumplimos, habrá consecuencias en nuestra contra: quizá seamos expulsados o tendremos una sanción.

Obligaciones legales

Considera por último estos otros ejemplos:
  • Como vecino de mi ciudad, tengo la obligación de pagar los impuestos municipales.
  • Todos los conductores tienen la obligación de respetar el código de circulación.

Ahora son autoridades públicas como los ayuntamientos, las comunidades autónomas o el gobierno nacional los que nos imponen estas obligaciones. Estas obligaciones se basan en normas y leyes dictadas por el Parlamento nacional, por los parlamentos autonómicos y por los Ayuntamientos.
Tendremos estas obligaciones mientras seamos vecinos de una ciudad, estemos en una Comunidad Autónoma o seamos españoles. Dejaremos de tenerlas cuando cambiemos de residencia, de Comunidad Autónoma o de país.
Y aunque tengamos estas obligaciones, no estamos forzados a cumplirlas. Somos libres de pagar o no pagar y de conducir como queramos.
Pero si las incumplimos, habrá consecuencias en nuestra contra: seremos multados o incluso condenados a cárcel.
Ejercicio 5. De las siguientes obligaciones, ¿cuáles son personales, sociales o legales?
    1. Sacar las basuras a partir de las ocho de la tarde.
    2. Hacer lo que me dicen mis padres.
    3. Llevar ropas oscuras en un funeral.
    4. Dar los buenos días al entrar en un comercio.
    5. Seguir las instrucciones del capitán del equipo.
    • ¿Qué nos obliga a actuar en cada uno de estos casos?
    • ¿Podemos cumplir estas obligaciones?
    • ¿Es lo mismo estar obligado que cumplir una obligación?

Conclusiones generales

  1. Las personas tenemos obligaciones con otras personas, con grupos sociales y con autoridades.
  2. Igual que aceptamos (contraemos) obligaciones, podemos libramos (exonerarnos) de ellas cuando quienes intentan imponernos obligaciones no tienen autoridad sobre nosotros.
  3. Tener una obligación no implica automáticamente que la cumplamos: somos libres de cumplir o no nuestras obligaciones.
  4. No cumplir una obligación legítimamente impuesta implica afrontar unas consecuencias.

Obligaciones morales

Estudia estas obligaciones:
  • En su lecho de muerte, le prometí a mi padre cuidar el huerto que él plantó.
  • Cada vez que piden donantes, siento la obligación de acudir a donar sangre.
  • Aunque estaba solo cuando me encontré la cartera, tengo la obligación de devolverla.
  • Todos tenemos la obligación de cuidar el medio ambiente.
¿Quién nos las impone? ¿Con quién tenemos estas obligaciones?
¿Cuándo podemos escapar de ellas? ¿Qué consecuencias tiene incumplirlas?
Frente a las obligaciones impuestas por otros (otras personas, la sociedad, las autoridades), hay obligaciones que nos las ponemos nosotros mismos (son autoimpuestas). Esta es una de las dos condiciones esenciales de las obligaciones morales.

Obligaciones morales ¿cuáles son?

¿Cómo saber cuáles son nuestras obligaciones morales?
La respuesta de Kant está relacionada con la época en la que vivió. Kant es un pensador de la Ilustración. El siglo XVIII es llamado "El Siglo de las Luces" porque en el siglo XVIII se confía en la luz de la razón humana para iluminar el camino de la humanidad hacia el progreso.

Esta confianza en la razón humana quiere decir que nuestras obligaciones morales no pueden venirnos impuestas
  • Por la sociedad
  • Por la autoridad
  • Por la religión
  • ...
Nuestras obligaciones morales tienen que ser:
  1. Propias: nos las imponemos nosotros mismos.
  2. Racionales: son el resultado de analizar racionalmente nuestras opciones.

Si nuestras obligaciones tienen que salir de nuestra propia razón, entonces tenemos que dejar a un lado el beneficio personal (el egoísmo) y los gustos de cada cual (las inclinaciones). Esto concuerda con lo anterior: la buena voluntad excluye el egoísmo y los gustos personales.
Además, si tuviéramos en cuenta intereses y preferencias personales, entonces las obligaciones de cada uno de nosotros serían diferentes a las de los demás, cada uno tendría las suyas. Por eso la segunda característica fundamental de las obligaciones morales es que tienen que ser universales; las mismas para todos los seres racionales. Si nos basamos únicamente en la razón, las obligaciones serán comunes a todos los seres racionales, es decir serán las mismas para todos nosotros.

Ejercicio 6: estudia las siguientes obligaciones ¿cuáles son obligaciones morales? Es decir, según Kant, ¿cuáles son obligaciones universales, para todos los seres humanos?
  1. Obligación de conducir por la derecha.
  2. Obligación de ayudar en un accidente de carretera.
  3. Obligación de vestir de negro en un funeral.
  4. Obligación de respetar el dolor ajeno.
  5. Obligación de llevar el pelo corto en el ejército.
  6. Obligación de defender los Derechos Humanos.

Precisamente la clave para saber cuáles son nuestras obligaciones es que tienen que ser universales, las mismas para todos. Cuando creemos que estamos actuando bien moralmente, queremos que todas las personas actúen como nosotros.
Cuando razonemos sobre si debemos realizar una determinada acción o su contraria, por ejemplo si podemos dar un cheque sin fondos cuando nos convenga o si no debemos hacerlo, Kant propone el siguiente modo de razonar:
  1. Imagina primero que todos tomásemos la primera alternativa: diese cheques sin fondos cuando quisiera.
  2. Imagina después que todo el mundo tomase la segunda alternativa: nunca diese cheques sin fondos.
  3. Ahora razona sobre la posibilidad o la imposibilidad de ambas alternativas:
    • si ambas alternativas son imposibles, entonces no puedes elegir ninguna de las dos.
    • si una de ellas es imposible, entonces estás obligado moralmente a elegir la otra alternativa.
    • si ambas alternativas son posibles, entonces no estás obligado a seguir ninguna de ellas, no se trata de una decisión moral.

Aplicación de la teoría de Kant

Ejercicio 7: aplica el razonamiento de Kant a las siguientes alternativas y halla cuál es la alternativa moralmente obligatoria:
Ejemplo 1: Mentir para salir de un apuro o no decir mentiras aunque te convenga.
Imaginemos que nadie mintiera cuando estuviese en un apuro. Es difícil que esto pase pues todos estamos inclinados a mentir, pero es posible que esto pase.
Imaginemos que todos mintiésemos siempre que estuviésemos en un apuro. En esa situación, nadie creería a nadie que estuviese en un apuro, pues todos pensaríamos "si yo estuviera en el mismo apuro, también mentiría". Por tanto, es imposible que todos mintamos, pues la mentira pierde su objetivo.
En conclusión, la única opción posible es la no mentir para salir de un apuro. Estamos moralmente obligados a no mentir en caso de apuro. Si mentimos, no estaremos cumpliendo con nuestro deber.
Ejemplo 2: Llevar el pelo largo o llevarlo corto.
Imaginemos que todos lleváramos el pelo corto. Puede que no nos guste (o sí), pero es posible que esto pase.
Imaginemos que todos lleváramos el pelo largo. Puede que no nos guste (o sí), pero es posible que esto pase.
Puesto que ambas opciones son posibles, no es una obligación moral hacer ninguna de las dos cosas, ambas están permitidas.
  1. Robar el bocadillo a otros cuando te apetezca o no robar el bocadillo nunca.
  2. Falsificar billetes para comprar cosas o no falsificar billetes para comprar cosas.
  3. Dejar todas tus posesiones a tus familiares o no dejarles nada.
  4. Trucar el cuentakilómetros del coche para venderlo más caro o dejarlo como está.
  5. Falsificar moneda para que nadie confíe en el dinero o no hacerlo.
  6. Estar a favor de la esclavitud o en contra de ella.
  7. Ceder el paso al coincidir en una puerta o no cederlo y que pase el que primero llegue.
  8. Pagar los impuestos que te corresponden o defraudar a Hacienda librándote de la multa.
  9. Ahorrar agua o aprovechar que otros ahorran agua para así regar tu jardín.
  10. Reservar las escaleras de emergencia para emergencias o usarlas en lugar de las escaleras "normales" aprovechando que están libres cuando no hay emergencias.

La teoría ética de Kant demuestra que, partiendo del principio de que las obligaciones morales han de ser universales, han de poder ser seguidas por todos nosotros, podemos deducir muchas obligaciones morales concretas.
En general, podemos razonar y demostrar que son obligaciones morales (es decir, obligaciones que deberíamos ponernos a nosotros mismos) todas aquellas que nos prohíben aprovecharnos de los demás para lograr un beneficio propio, como por ejemplo:
  • Mentir
  • Robar
  • Falsificar
  • Esclavizar
  • Defraudar a Hacienda
Todas estas obligaciones concretas responden a un principio general:
  • No aprovecharse de los demás; No usar a los demás en nuestro propio beneficio.

Imaginemos que todos intentásemos aprovecharnos de los demás para sacar un beneficio propio. Si todos tenemos esa intención ¿de quién nos podríamos aprovechar? Nadie se dejaría utilizar porque todos estaríamos intentándolo. Por tanto, es imposible que todos nos intentemos aprovechar de los demás. La alternativa de no aprovecharnos de los demás es la única alternativa, es la alternativa moral.
Con estos razonamientos, Kant nos muestra una forma de razonar para saber cuáles son nuestras obligaciones morales. Naturalmente, saber cuáles son nuestras obligaciones morales no es lo mismo que cumplirlas: seguimos siendo libres y cada uno de nosotros debe decidir si quiere cumplirlas o si prefiere aprovecharse de los demás cuando tenga oportunidad.

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Cuestionario:



Cuestionario reducido:







Altruismo ¿debemos ser altruistas?

El problema es que no todas las obligaciones que intuitivamente nos parecen correctas se deducen siguiendo el razonamiento que nos propone Kant.
Volvamos al ejemplo de las tarjetas de ayuda que se venden en supermercados. ¿Se deduce de los tres pasos que propone Kant que exista la obligación moral de comprar esas tarjetas de ayuda?
  1. Imaginemos que todos los que puedan compren tarjetas de ayuda.
  2. Imaginemos que nadie que pueda compre tarjetas de ayuda.
  3. Razonemos sobre la posibilidad o imposibilidad de cada una de estas dos alternativas:
    • Nada impide que todo el que pueda compre tarjetas para ayudar a quien lo necesita.
    • Es igualmente posible que nadie compre tarjetas de ayuda. Nos guste más o menos, no hay ninguna contradicción en imaginar un mundo en el que cada uno sólo mire por sí mismo.
    • Por tanto, al ser posibles las dos alternativas, y siguiendo el modo de razonar de Kant, no estamos moralmente obligados a hacer ninguna de las dos cosas, podemos elegir a nuestro gusto.

Este resultado nos muestra una limitación de la teoría de Kant. Hay muchos otros casos donde se muestra esta limitación.
Ejercicio 8. Considera las siguientes obligaciones ¿qué tienen que ver con el altruismo? Aplica el razonamiento de Kant para tratar de saber si alguna de estas es una obligación moral.
  1. Donar sangre (quien esta sano) a quienes lo necesiten.
  2. Echar una mano (quien sabe) a quien necesita cambiar la rueda de su coche.
  3. Colaborar en una colecta (quien puede) para ayudar a los damnificados en una catástrofe.
  4. Ahorrar en el consumo de agua

En general, siempre que nos planteemos la alternativa entre:
  • ayudar a los demás desinteresadamente; es decir ser altruistas
  • no ayudar, pensando que cada uno debe resolver sus propios problemas; es decir ser egoístas
Concluiremos que es igualmente posible imaginar un mundo en el que reine el altruismo y otro en el que reine el egoísmo. Sin embargo, tenemos una firme preferencia a favor del altruismo y en contra del egoísmo:
  1. Ser altruista es, al menos la mayor parte de las veces, una característica que nos hace mejores personas.
  2. Actuar de forma altruista es actuar de forma correcta, es cumplir con nuestra obligación.

¿Podemos encontrar razones a favor del altruismo? ¿Podemos convencer a un egoísta de que es mejor ser altruista?


Trabajo sobre Kant

El trabajo debe incluir al menos:
  • Ejercicios 4, 5 y 6.
  • Tres de los casos del ejercicio 7.
  • Uno de los casos del ejercicio 8.
  • Cuestionario reducido sobre Solo ante el peligro