La Grecia del siglo V a.C.

Organización política:
  • Las ciudades griegas son independientes unas de otras, cada ciudad tiene su propio gobierno.
  • Atenas: gobierno "democrático", todos los ciudadanos intervienen en el gobierno de la ciudad.
  • Instituciones "democráticas": la Asamblea, reunida en el ágora con todos los ciudadanos
  • Ciudadanos: varones, adultos (que participen en la defensa de la ciudad) y libres.
  • Los ciudadanos ricos y bien educados tenían más posibilidades de influir en la Asamblea.
  • La Ética es una parte de la Filosofía
  • Religión griega: politeístas, dioses con rasgos y emociones humanas. Fácilmente criticables (Jenófanes)

Sócrates

Vida y muerte de Sócrates:
  1. ¿Cómo murió Sócrates?
  2. ¿Por qué murió Sócrates?
  3. ¿De qué le acusaron?
  4. ¿Cómo han influido estos detalles en nuestra visión de Sócrates?



"La muerte de Sócrates", cuadro del pintor francés David (1787)
"La muerte de Sócrates", cuadro del pintor francés David (1787)

Protágoras

Protágoras fue contemporáneo de Sócrates, y sus puntos de vista fueron muy distintos a los de éste.
  • Protágoras defendía que la moral es:
    • Convencional: basada en acuerdos (convenciones) entre los hombres
    • Cambiante: una misma sociedad puede cambiar sus normas morales
    • Particular: cada sociedad tiene su moral, no hay una moral universal, válida para todos los hombres.
  • Estas ideas se resumen en su frase: "El hombre es la medida de todas las cosas"
Frente a estas ideas de Protágoras:
  • Sócrates distingue entre acción moral y acción legal: la ley puede cambiar pero la moral no.
  • La moral no se basa en la convención (acuerdo) sino en el conocimiento.
  • Este conocimiento es universal y no cambia; por tanto la moral basada en él será universal e inmutable.
  • Algunas frases que parece que Sócrates pronunció son:
    • Sólo sé que no sé nada
    • Conócete a ti mismo
    • Una vida no examinada no merece ser vivida

Relativismo frente a Absolutismo

  • Teorías como la de Protágoras son llamadas relativistas, pues sostienen que la moral es siempre relativa a un lugar y un momento determinados.
  • Teorías como la de Sócrates son llamadas absolutistas, pues sostienen que existe un punto de vista absoluto desde el que estudiar la moral.



Trabajo sobre Sócrates

La vida y la época de Sócrates:
  • ¿Qué tipo de persona era Sócrates?
  • ¿Cómo era la Atenas de su época?
  • ¿Qué hacía Sócrates que le hizo ganarse enemigos?
  • ¿Cuál es la idea principal que nos transmite su filosofía?
  • ¿Fue justa Atenas con Sócrates?
    • ¿Qué error cometieron sus conciudadanos con Sócrates?
    • ¿Y Sócrates con ellos?
Las enseñanzas de Sócrates:
  • ¿Qué enseñaba Sócrates?
    • ¿Cuál era su método?
    • Comenta alguna de sus frases, relacionándola con lo que sabemos de sus ideas
  • Sócrates vinculaba la acción moral con el conocimiento: ¿qué tipo de conocimiento era ése?
  • "Nadie obra mal a sabiendas" resume la conexión que establecía Sócrates entre moral y conocimiento.
  • ¿Estás de acuerdo con Sócrates? Busca un ejemplo en su favor y otro en contra.
  • ¿Estás más de acuerdo con Sócrates o con Protágoras?
    • Encuentra una razón para defender el absolutismo moral.
    • Encuentra otra razón para defender el relativismo moral.

Epicuro

En el año 306 a.C., Epicuro fundó en Atenas su Jardín, un lugar donde vivió rodeado de amigos enseñando su filosofía.
Aunque sabemos que escribió muchas obras (se cree que más de trescientas), casi todas se han perdido. De entre las pocas obras de Epicuro que se conservan, destaca la Carta a Meneceo. Más adelante citaremos varios fragmentos extraídos de esta carta.
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La felicidad

Epicuro se ocupa de un tema central: cómo lograr la felicidad.
  • ¿Qué nos hace felices? Muchas cosas, pero todas tienen un ingrediente común: que las deseamos. Sin el deseo por ellas, las cosas no nos harían felices..
  • ¿Qué nos hace felices? Satisfacer todos nuestros deseos, pues satisfacerlos nos produce placer.

En resumen, Epicuro afirma que: felicidad = placer. En Ética, llamamos hedonismo a la teoría que afirma que el placer es lo único bueno (bueno = placentero), lo único que nos proporciona la felicidad. Por tanto, Epicuro es un hedonista.

El placer

Epicuro reduce la multitud de deseos y cosas que nos hacen felices a un ingrediente común presente en todos ellos: el placer que nos producen. Pero ¿qué es el placer?
  • El placer es una sensación. Las sensaciones son algo subjetivo, propio de cada persona que no puede compartirse con otras.
  • La sensación de placer tiene grados: puede ser muy intensa o más débil.
  • La sensación de placer dura un tiempo determinado: hay placeres momentáneos y placeres duraderos.
  • La sensación opuesta a la de placer es la de dolor, también tiene distintos grados y duraciones.

Ejercicio: representar gráficamente al menos diez placeres y dolores concretos en un diagrama cartesiano. En el eje de las x, representaremos la duración, de cero en adelante. En el eje de las y representaremos la intensidad, de cero hacia arriba, placeres cada vez más intensos, de cero hacia abajo, dolores cada vez más intensos.

Epicuro cree que todas nuestras decisiones (todo lo que elegimos y todo lo que rechazamos) se basan en el placer y en el dolor que creemos nos producirán esas decisiones:

Afirmamos que el placer es el principio y fin de una vida feliz, porque lo hemos reconocido como un bien primero y congénito, a partir del cual iniciamos cualquier elección o aversión y a él nos referimos al juzgar los bienes según la norma del placer y del dolor.

¿Qué elegir?

Afirmar que el placer es lo que nos hace felices es sólo el comienzo de lo que enseñaba Epicuro.
Hay muchas cosas que nos producen placer. Tenemos muchos deseos que queremos cumplir.
  • ¿Qué cosas debemos tratar de obtener y cuáles debemos tratar de evitar?
  • ¿Qué deseos debemos tratar de satisfacer y cuáles es mejor olvidar?

Una primera respuesta, basada en que el placer tiene grados y duraciones es la siguiente:

Y así como de entre los alimentos no escoge los más abundantes, sino los más agradables, del mismo modo disfruta no del tiempo más largo, sino del más intenso placer.
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Es decir, debemos elegir aquello que nos produzca un placer más intenso (aunque puede que dure poco tiempo), en lugar de elegir aquello que nos produzca un placer menos intenso (pero que dure más tiempo o sea algo más abundante).
Ejercicio: : representar gráficamente tres placeres:
  1. el placer de beber una botella de agua cuando tienes mucha sed
  2. el placer de ver una película
  3. el placer de hacer amigos y disfrutar de su compañía
Usa un diagrama cartesiano que muestre la evolución en el tiempo de la intensidad del placer a lo largo del tiempo. En el eje de las x, representaremos el paso del tiempo, de cero en adelante. En el eje de las y representaremos la intensidad, de cero hacia arriba del placer que sentimos.
Ejercicio: : representar gráficamente tres dolores:
  1. el dolor al pillarme un dedo con un cajón
  2. el disgusto de hacer dieta durante tres meses
  3. el dolor de perder a un amigo
Usa un diagrama cartesiano que muestre la evolución en el tiempo de la intensidad del dolor a lo largo del tiempo. En el eje de las x, representaremos el paso del tiempo, de cero en adelante. En el eje de las y representaremos la intensidad, de cero hacia abajo del dolor que sentimos.

Reflexionar antes de elegir

Elegir siempre aquello que nos produzca el placer más intenso no es lo que aconseja Epicuro. En algunos casos, debemos renunciar a placeres a nuestro alcance porque disfrutar de ellos nos produce luego trastornos mayores:

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·


No elegimos todos los placeres, sino que en ocasiones renunciamos a muchos cuando de ellos se sigue un trastorno aún mayor.

Además de recomendar la renuncia a ciertos placeres, Epicuro va más allá y recomienda en ocasiones elegir aquello que nos produce dolor o desagrado en lugar de aquello que nos produce placer o agrado, si ese dolor tiene luego como recompensa un mayor placer:

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Muchos dolores los consideramos preferibles a los placeres si obtenemos un mayor placer cuanto más tiempo hayamos soportado el dolor.

En definitiva, Epicuro recomienda siempre reflexionar acerca de las consecuencias de nuestras decisiones: hay que calcular el placer y dolor que nos producirán nuestras decisiones:

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Cada placer, por su propia naturaleza, es un bien, pero no hay que elegirlos todos.


De modo similar, todo dolor es un mal, pero no siempre hay que rehuir del dolor. Según las ganancias y los perjuicios hay que juzgar sobre el placer y el dolor, porque algunas veces el bien se torna en mal, y otras veces el mal es un bien.

En definitiva, Epicuro nos propone que elijamos con cautela, evitando aquellos placeres que luego nos produzcan dolor y eligiendo aquello que, aunque inicialmente sea desagradable, luego nos proporcione grandes placeres.

Ejercicio: busca ejemplos de elecciones que sean inicialmente desagradables o incluso dolorosas y que sin embargo estén justificadas por el placer futuro que proporcionan. Buscan ejemplos de deseos que evitamos debido a las consecuencias perjudiciales que se derivan de ellos.

Clasificación de los deseos

Además de recomendarnos el cálculo cuidadoso de placeres y dolores antes de actuar, Epicuro analiza los distintos tipos de deseos que habitualmente tenemos:

Hay que saber que, de los deseos, unos son necesarios, los otros vanos, y entre los naturales hay algunos que son necesarios y otros tan sólo naturales. De los necesarios, unos son indispensables para conseguir la felicidad; otros, para el bienestar del cuerpo; otros, para la propia vida.

Según este fragmento, los deseos se clasifican en:
  • Deseos vanos es decir, innecesarioso superfluos, deseos de cuya satisfacción podemos prescindir:
    • Deseos naturales, surgen de nuestra propia naturaleza, como por ejemplo desear sabores nuevos.
    • Deseos no naturales, que surgen de la costumbre o del capricho, como lucir joyas o tener fama.
  • Deseos necesarios o imprescindibles, aquellos que debemos satisfacer:
    • Deseos necesarios para seguir con vida: comer o beber son buenos ejemplos.
    • Deseos necesarios para tener salud: dormir o asearnos.
    • Deseos necesarios para conseguir la felicidad: vivir en compañía y con afectos.

Para Epicuro, debemos prescindir de todos aquellos deseos que no sean necesarios para vivir, tener salud y ser felices. Está claro que debemos tratar de satisfacer los deseos que son necesarios para seguir vivos. Además, está claro que si no tenemos salud no podremos ser felices.

¿Qué necesitamos para seguir con vida y mantener nuestra salud? No demasiado. Todo lo que vaya más allá de lo necesario es superfluo. Por eso Epicuro recomienda prescindir de lujos, por ejemplo de comidas caras:

Estar acostumbrado a una comida frugal y sin complicaciones es saludable, y ayuda a que el hombre sea diligente en las ocupaciones de la vida; y, si de modo intermitente participamos de una vida más lujosa, nuestra disposición frente a esta clase de vida es mejor y nos mostramos menos temerosos respecto a la suerte.

¿Qué necesitamos para ser felices?

Una vez hemos reducido al mínimo nuestras necesidades para mantenernos vivos y con salud, ahora hay que ocuparse de lo que necesitamos para vivir felizmente. Epicuro cree que sólo tres cosas son necesarias para la felicidad:
  • Libertad para poder hacer lo que se quiera, en lugar de ser esclavo.
  • Amistad para compartir la vida con otros, porque el hombre es un ser social que no puede vivir solo.
  • Buen juicio para poder elegir correctamente. Epicuro cree que si sabemos elegir bien, todo lo demás vendrá dado:

El principio de todo esto y el bien máximo es el juicio, y por ello el juicio –de donde se originan las restantes virtudes– es más valioso que la propia filosofía, y nos enseña que no existe una vida feliz sin que sea al mismo tiempo juiciosa, bella y justa, ni es posible vivir con prudencia, belleza y justicia sin ser feliz.

¿Qué nos impide ser felices?

Según lo que acabamos de decir, algunas causas que la infelicidad pueden ser ajenas a nosotros:
  • Si no somos libres, no podemos elegir lo mejor para nosotros.
  • Si no podemos satisfacer nuestros deseos más elementales (deseos necesarios para la vida o la salud), tampoco podremos ser felices.
Pero también podemos ser infelices por nuestra propia causa:
  • Aunque los consejos de Epicuro puedan parecer sencillos, casi de sentido común, lo cierto es que con frecuencia no los seguimos. La ignorancia o desconocimiento de estos consejos es una causa de infelicidad.
  • Pero aunque los conozcamos, podemos no seguirlos por al menos otras dos causas:
    • El miedo a la muerte.
    • El miedo al castigo de los dioses.

El miedo a la muerte
El miedo a morir puede impedir que disfrutemos mientras vivimos, que seamos infelices. El modo de superar este miedo es, según Epicuro, darse cuenta de que cuando estemos muertos, no sentiremos dolor. Y puesto que el dolor es lo único que debemos tratar de evitar, la muerte no debe ser nuestra preocupación. En palabras de Epicuro:
La muerte en nada nos pertenece pues mientras nosotros vivimos no ha llegado y cuando llegó ya no vivimos.

El miedo a los dioses
Los hombres pueden renunciar a disfrutar de los placeres a su alcance por el miedo al castigo de los dioses, quizá en esta vida, quizá otras vidas futuras. Epicuro responde a este miedo afirmando que los dioses (o acaso un único Dios) o bien no existen o bien no intervienen en nuestras vidas. En cualquier caso, no debemos temer su castigo.
Pero ¿por qué afirma Epicuro que los dioses (o Dios) o bien no existen o bien no se ocupan de nosotros?
Su argumento es como sigue:
  1. Dios, de existir, es un ser omnipotente, un ser que puede hacer todo aquello que quiera.
    1. Benévola. Dios hace el bien y no tolera el mal. Pero en el mundo existe el mal, el dolor.
    2. Malévola. Dios hace el mal y no tolera el bien. Pero en el mundo existe el bien, el placer.
    3. Indiferente. Dios no hace nada, no interviene en los asuntos humanos.
  2. Por tanto, o bien Dios no existe, o si existe no interviene en los asuntos humanos.
  3. En conclusión, no debemos temer que los dioses nos castiguen.


Hedonismo: Historia del placer por raulespert

Críticas tradicionales al epicureísmo

Ya en vida de Epicuro, era frecuente criticar sus doctrinas diciendo que su propuesta era vivir como animales, dedicados a disfrutar de la comida, de la bebida y de cualquier otro placer sin freno, sin razonar.

El mismo Epicuro respondió a esta crítica tan común:

Cuando decimos que el placer es la única finalidad, no nos referimos a los placeres de los disolutos y crápulas, como afirman algunos que desconocen nuestra doctrina o no están de acuerdo con ella o la interpretan mal, sino al hecho de no sentir dolor en el cuerpo ni turbación en el alma. Pues ni los banquetes ni los festejos continuados, ni el gozar con jovencitos y mujeres, ni los pescados ni otros manjares que ofrecen las mesas bien servidas nos hacen la vida agradable, sino el juicio certero que examina las causas de cada acto de elección y aversión y sabe guiar nuestras opiniones.

Puesto que Epicuro defendía que los hombres deben decidir por sí mismos lo que les conviene, también era frecuente criticarle por desobedecer los mandatos de los dioses. Lo cierto es que Epicuro creía en la existencia de los dioses, pero no creía que se preocupasen por mandarnos nada ni por castigarnos si no les obedecíamos:

Porque los dioses existen: el conocimiento que de ellos tenemos es evidente, pero no son como la mayoría de la gente cree.

Pero Epicuro no creía en una vida después de la muerte, por lo que no daba ninguna importancia a los premios y castigos que muchas religiones predican tras la muerte:

El peor de los males, la muerte, no significa nada para nosotros, porque mientras vivimos no existe, y cuando está presente nosotros no existimos.

Por este motivo, el epicureísmo ha sido criticado por la mayor parte de las religiones.

Críticas al epicureísmo

Dejando a un lado las críticas de la religión, el epicureísmo puede ser criticado desde la Ética por otras razones. Recordemos que el Epicureísmo afirma que:
  1. Bueno = Placer y Malo = Dolor. Aunque en ocasiones Epicuro nos aconseje no elegir el placer y aceptar el dolor, la razón es que de ese modo obtendremos después un placer mayor. Debemos calcular racionalmente y a largo plazo cuál es la decisión que más nos conviene, pero siempre desde el punto de vista de obtener el máximo placer y el menor dolor posibles.
  2. Tanto los placeres como los dolores que debemos tener en cuenta en nuestros cálculos son los que nos afecten a nosotros personalmente, pues Epicuro en ningún momento nos pide que tengamos en cuenta los placeres y dolores de otras personas.
Uniendo estos dos puntos, podemos decir que el epicureísmo es un hedonismo egoísta: teoría que afirma que lo mejor para cada persona es el placer que esa persona pueda sentir. Una vida buena es una vida feliz, y la felicidad se encuentra en el disfrute personal.

Ambos puntos pueden ser criticados, al menos en algunas ocasiones:
  1. No creemos que debamos elegir siempre aquello que nos agrada. Por ejemplo, podemos creer que tiene mérito hacer arte o investigar la naturaleza aunque ello no nos agrade. Habitualmente el artista y el científico disfrutan con lo que hacen, pero también creen que aunque no les agradase, o aunque hubiese algo con lo que disfrutasen más, prefieren el arte o el conocimiento al puro placer. No siempre lo bueno es lo placentero o al menos no siempre lo mejor es lo más placentero. Hay cosas que son buenas con independencia de que sean más o menos placenteras o que son buenas por algo más que el puro disfrute que sentimos.
  2. No creemos que debamos elegir siempre el placer propio, en ocasiones creemos que tiene mérito elegir el placer ajeno. Llamamos altruísmo a la conducta que consiste en sacrificar el placer (o el beneficio) propio en favor del ajeno. No siempre debemos elegir aquello que nos proporcione a nosotros el mayor placer posible. Con frecuencia creemos que debemos hacer algo por el bienestar de los demás.

Epicuro y la felicidad


Después de ver este documental Epicuro y la felicidad y también el anterior, haz un trabajo con los siguientes puntos:
  • ¿Cuándo y dónde vivió Epicuro?
  • ¿Cuáles son las ideas fundamentales de su teoría Ética?
  • Mira este otro documental y emplea este esquema de preguntas para:
    • Detectar conductas que nos llevan a la infelicidad.
    • Razonar en qué casos la publicidad puede ser una causa de infelicidad.
    • Razonar en qué casos comprar es una actividad placentera y razonable.
  • Valora cuáles de las ideas Epicuro te parece más acertadas y cuáles de las críticas te parecen con más fundamento.


Aristóteles

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Vivió en el siglo IV a.C. (entre el año 384 y el 322 a.C).

Como Epicuro, se trasladó a Atenas, donde tras aprender con Platón, fundó su propia escuela filosófica, el Liceo, donde enseñó su pensamiento.

A diferencia de Epicuro, cuyas obras escritas se han perdido en su práctica totalidad, las obras de Aristóteles han llegado hasta nuestros días.

En una de sus obras, titulada Ética a Nicómaco, Aristóteles presenta sus ideas sobre Ética. El título nombra a Nicómaco, hijo de Aristóteles y a quien está dedicada la obra.

La felicidad

Al igual que Epicuro, Aristóteles también se interesa por la felicidad. Todos estamos de acuerdo en que la felicidad es aquello que perseguimos, aquello que más deseamos.

Pero ¿qué es la felicidad? Si preguntamos a distintas personas obtendremos distintas respuestas, Aristóteles estudia varias:
  • Las riquezas, el dinero, dan la felicidad. Aristóteles está de acuerdo en que sin cierto grado de riqueza no se puede alcanzar la felicidad. Aquel que no tenga nada y no pueda siquiera comer no puede ser feliz. Pero ¿cuánto dinero es necesario para ser feliz? Además, no son las riquezas las que nos hacen felices, sino lo que logramos con ellas. Es decir, el dinero por sí mismo no nos hace felices, lo que nos hace felices es lo que conseguimos con él. Y depende de qué compremos, seremos felices o infelices. Por tanto, concluye Aristóteles, la respuesta felicidad = riqueza es insuficiente, necesitamos seguir investigando para saber en qué emplear nuestras riquezas para ser felices.
  • El placer es la felicidad. Aristóteles está de acuerdo en que una vida feliz es una vida placentera pero, como Epicuro, el problema surge cuando tenemos que elegir qué placeres buscar y cuáles evitar. Además, el placer es el resultado, el producto de lo que hacemos, de modo que debemos investigar qué conviene hacer para ser feliz. La respuesta felicidad = placer es, como en el caso de la riqueza, una respuesta insuficiente; es necesario seguir investigando.
  • El amor, el afecto y la admiración son lo que nos hace felices. Esto es muchas veces cierto, pero Aristóteles señala que el afecto y la admiración de los seres queridos es algo que nos dan ellos, y por tanto no depende por completo de nosotros. Pero aunque sea cierto que los demás nos den su afecto y admiración en respuesta a nuestras acciones, queda aún por resolver qué debemos hacer para conseguirlos, pues hay distintos caminos para lograr el afecto y la admiración.







Tras este análisis de las respuestas más habituales a la pregunta ¿qué es la felicidad? Aristóteles extrae algunas conclusiones:
  1. La felicidad está relacionada con cierto grado de riqueza, o dicho al revés: la completa pobreza nos hace infelices.
  2. El placer también está relacionado con la felicidad, no es posible una vida feliz si estamos padeciendo constantemente.
  3. El afecto y la admiración de otros tienen también relación con la felicidad: somos más felices si otros nos quieren o nos admiran que si nos odian o nos desprecian.

Además, Aristóteles entiende la felicidad como la culminación, la perfección de la vida. Una vida feliz es una vida perfecta. Por ello es el objetivo fundamental de nuestra vida. Y siendo algo tan importante, no es razonable que no podamos lograrla por nosotros mismos sino que dependa de otros.

Esta última conclusión nos pone tras la pista correcta. Si la felicidad es la culminación de la vida, la felicidad tiene que ser algo estrechamente relacionado con nuestra naturaleza, con lo que somos.
  • Si te regalan un animal de una especie que no conoces y quieres que sea feliz ¿qué necesitas saber?
  • ¿Qué somos los hombres? ¿Cuál es nuestra naturaleza?

La naturaleza humana

Analicemos otros seres naturales (y también artificiales). ¿Cuál es su objetivo? ¿Cuándo y cómo alcanzan la perfección?
  • ¿Qué tiene que tener un coche perfecto? ¿Cuál es su objetivo?
  • ¿Cuándo alcanza la perfección un roble o un olivo?
  • ¿Cuándo decimos que un deportista ha llegado al culmen de su carrera deportiva?

En todos estos casos, la respuesta esta estrechamente relacionada con lo que cada ser es. No es lo mismo ser un coche que ser un árbol, y por tanto su perfección será distinta. El objetivo, el punto más alto en la vida de un deportista no es el mismo que el de un escritor. Todo depende de lo que seas.

¿Qué son los hombres? Ya hemos respondido a esta pregunta en la unidad 2:
  • Los hombres somos animales racionales.
  • Los hombres somos animales sociales.

Por tanto, la vida humana alcanza su culminación (felicidad) cuando se cumplen dos condiciones:
  • Vivimos empleando la razón, en lugar de seguir los instintos.
  • Vivimos en sociedad, en lugar de cada uno aisladamente.

¿Qué necesitamos para ser felices?

La unión de ambas condiciones se da cuando los hombres ejercitan las virtudes morales: cuando somos virtuosos somos a la vez racionales y vivimos junto a otros seres humanos. Y siendo virtuosos, seremos felices, pues llevaremos una vida acorde a nuestra naturaleza. Practicar las virtudes nos acerca a la felicidad.

Virtudes morales y virtudes sociales

Consideremos algunas de las virtudes morales, es decir algunas conductas que nos hacen buenos:
  • Sinceridad
  • Solidaridad
  • Justicia
  • Moderación
  • Pacifismo
  • Valentía
  • Tolerancia
  • Cumplimiento de promesas
  • Respeto a la propiedad ajena
  • Respeto a la integridad personal
Consideremos también virtudes no estrictamente morales, sino sociales, es decir conductas que favorecen nuestra vida en común:
  • Modestia
  • Puntualidad
  • Simpatía
  • Pulcritud
  • Cortesía
¿Cómo podríamos definirlas? Recordemos que ésta es una de las actividades que más interesaba la Sócrates: la definición de la virtud en general y de cada virtud concreta en particular. También hay que recordar que Sócrates en sus conversaciones no llegaba a esas definiciones, preguntaba por ellas a otros y hacía ver a sus interlocutores que con frecuencia estaban equivocados en sus creencias sobre qué es ser justo, o valiente, etc.
Aristóteles va a intentar llegar más lejos que Sócrates y dar definición de las virtudes. Una primera respuesta puede ser echando mano de sus opuestos. A cada virtud le correspondería una actitud opuesta, un vicio. Por ejemplo:

Sinceridad >-------------< Mendacidad
Valentía >-------------< Cobardía
Según este modo de entender la virtud, seríamos tanto más virtuosos cuanto más nos acercásemos a un extremo. Por el contrario, seríamos tanto más viciosos cuanto más nos acercásemos al otro extremo. Aquella persona que siempre dijese la verdad habría alcanzado la sinceridad más perfecta. Aquella otra que siempre mintiese, sería una perfecta mentirosa.

Ejercicio: 1) Definir brevemente y 2) hallar el opuesto de cada una de las virtudes antes mencionadas. Por ejemplo:
  • La modestia es la virtud de moderar la expresión de nuestros éxitos. Su opuesto es la arrogancia o inmodestia.
  • La puntualidad es la virtud de llegar a la hora convenida. Su opuesto es la impuntualidad.
  • La simpatía es la virtud de mostrar afecto por los demás de forma espontánea. Su opuesto es la antipatía.

La teoría aristotélica de la virtud

Aunque entender cada virtud como un extremo, con su correspondiente vicio en el otro extremo, puede parecer correcto, Aristóteles no lo cree así. En su opinión, cada virtud es un punto medio entre dos extremos.

Consideremos de nuevo los ejemplos de la sinceridad y de la valentía. Está claro que mentir no es una virtud, pero ¿es realmente una virtud decir siempre la verdad? Aristóteles cree que puede ser contrario a la virtud ser completamente sincero, como lo es ser completamente mendaz.

Decir siempre la verdad >-------------- Virtud de la sinceridad ---------------------< Mentir siempre
Y lo mismo con la valentía: es claro que la cobardía no es una virtud, pero atreverse con cualquier reto no es ser valiente, es ser temerario. Y la temeridad no es una virtud.

Temeridad >--------------------- Virtud de la valentía -------------------< Cobardía
En general, Aristóteles considera que la virtud siempre se encuentra entre dos extremos perniciosos. Puede que, de los dos extremos, uno sea menos pernicioso que el otro, pero en ninguno de ellos está la virtud.

Ejercicio: Aplica la teoría del punto medio a cada una de las virtudes antes mencionadas: halla los extremos de cada una. Por ejemplo:
  • La modestia es la virtud de moderar la expresión de nuestros éxitos. Sus extremos serían la arrogancia (o envanecimiento, presumir en exceso de los éxitos propios) y la timidez de quien no se atreve a hablar de sus méritos.
  • La puntualidad es la virtud de llegar a la hora convenida. Podemos decir que uno de los extremos será la impuntualidad (llegar siempre tarde o mucho antes) y la excesiva puntualidad (quien se empeña en llegar justo a la hora prevista).
  • La simpatía es la virtud de mostrar afecto por los demás de forma espontánea. Sus extremos son excesiva simpatía (quien se muestra demasiado afectuoso o muestra su afecto de forma no espontánea) y la antipatía.

El punto medio

¿Cómo se halla el punto medio, es decir la virtud, entre los dos extremos?
Para empezar, hay que despejar algunas equivocaciones fáciles de cometer:
  • No se trata de hallar un punto equidistante de los dos extremos; el término medio no está a mitad de camino, está entre los dos extremos pero Aristóteles no dice que esté a igual distancia de ambos.
  • No es el mismo punto para todas las virtudes: en cada virtud el punto medio puede estar localizado a distinta distancia de sus dos extremos.
  • No es el mismo para todas las personas: el punto medio puede muy bien ser distinto según quién lo busque.
  • No es el mismo para todas las situaciones: el punto medio en un caso puede no serlo en otro, cada caso es diferente.

Consideremos un ejemplo: dividir un pastel entre dos personas que tienen derecho a comérselo. A las dos personas les apetece el pastel y nosotros queremos hacer un reparto justo, queremos hacer justicia. Sería un error repartir el pastel a partes iguales. Si no conocemos a las dos personas, un reparto a partes iguales puede ser injusto: puede que una sea adulta y la otra un niño. También puede ser injusto un reparto al 50% si no tenemos en cuenta la situación concreta: puede que una de ellas haya ayudado a hacerlo y la otra no. En resumen, en cada caso habrá que tomar una decisión. Por eso son necesarios jueces, para considerar las circunstancias de cada caso concreto.

Como el término medio depende de tantos factores, Aristóteles concluye que no puede decidirse de antemano cuál es la decisión virtuosa, hay que estudiar caso a caso. Y la única manera de hacerlo es empleando:
  1. Experiencia: el conocimiento de casos anteriores ayuda a juzgar casos nuevos.
  2. Prudencia: es la virtud clave. El hombre prudente sabe encontrar el punto medio en cada caso.







Ejercicio. Pon un ejemplo de una misma situación en la que dos personas tratando de actuar:
  1. generosamente
  2. valientemente
  3. pacíficamente
Cada una encuentre su propio punto medio.
  • Imaginemos que ha sucedido una catástrofe y piden donaciones. Según nuestros ingresos, los gastos que tengamos comprometidos, las personas que dependan de nosotros, etc. así donaremos más o menos dinero. No diremos que por donar más dinero se es más generoso, ni que quien done menos es tacaño. Sólo después de conocer la situación particular de cada donante podremos juzgar si ha actuado según su término medio o si por el contrario se ha excedido o se ha quedado corto.

Conclusión

Aristóteles vincula la felicidad a nuestra naturaleza, y ésta consiste en ser racionales y vivir en sociedad. Su teoría del término medio cumple estas dos condiciones:
  • Las virtudes (morales y sociales) sólo tienen sentido en sociedad: si viviésemos solos no tendría sentido ser justo, valiente o solidario.
  • Cada virtud es un punto medio que se encuentra aplicando la razón: sólo mediante el conocimiento (adquirido a través de la experiencia) puede el hombre prudente hallar el término medio.
  • Siendo virtuosos, seremos felices.


Conclusión de las teorías éticas griegas

Los tres filósofos griegos que hemos estudiado en esta unidad tratan de responder a una misma cuestión que puede adoptar distintas formas:
  • ¿Qué nos conviene?
  • ¿Qué es lo bueno para el hombre?
  • ¿En qué consiste la felicidad?
  • ¿Cuál es la mejor manera de lograr una vida feliz?

Cada uno de ellos da una respuesta diferente a estas preguntas:
  • Sócrates: el conocimiento de uno mismo y de la definición de la virtud.
  • Epicuro: la moderación y buen juicio al elegir los placeres.
  • Aristóteles: la prudencia para encontrar el término medio.

Más allá de las diferencias entre ellos, los tres coinciden en ciertas ideas básicas:
  1. La razón es un ingrediente clave para encontrar la felicidad.
  2. Una vida feliz es una vida en sociedad, no en soledad.